IM Lanzarote 2022 “Blow me to the moon"

02.06.2022 10:21

IM Lanzarote 2022 “Blow me to the moon” 

    Soplan vientos racheados de guerra, muerte y crisis -de todo tipo- que arrecian Europa desde el Este y que nos empeñamos en ignorar. Vientos que convergen con otros más sostenidos de hastío por una pandemia que se hace eterna, vientos cargados de soledad y nostalgia que no han hecho más que reforzar nuestra frágil humanidad, nuestras ganas de sentir, de conectarnos físicamente, de abrazarnos, de sentir como el amor puede esconderse tras un inocente apretón de manos…vamos, de sentirnos vivos y con ganas de vivir. 

    Tras clasificarme en septiembre del 2021 (Xtri Black lake Montenegro) para al Norseman Xtri Wold Championship, pensé “un broche de oro perfecto para dejar atrás mis aventuras como triatleta”. Así que preparo un conjuro mágico para lo que sería mi última gran temporada: IM Lanzarote (Mayo); IM Vitoria (Julio , inscripción de “a que no hay cojones de apuntarse..” tras 3 birras) y el Norseman (agosto). IM Lanzarote, un IM duro, exigente, en la isla del viento. La isla que me hizo enamorarme con locura de este deporte. No te engañes, es la isla la que toma el control de ti, te maniata a placer, te desdibuja la sonrisa en Timanfaya, te ventila el último suspiro de chulería en los Miradores y cuando piensas que lo peor ya ha pasado, te ridiculiza en público calcinándote en Puerto del Carmen. De mis dos últimas visitas a la isla (2014 y 2017) llevo sendos tatuajes animados en forma de palmeras abatiéndose en mi retina, un recurrente rugido de los vientos alisos en mis oídos y dos largas espinas de Aloe Vera atravesadas en el corazón que no dejan de gotear un reguero de sangre que dibujan a mi paso siempre la misma palabra: “volveré”. 

En un intento vano de cicatrizar mis heridas internas, este año también me apunto con un puñado de Clandestins (Bern, Raül y Sergi) al Stage de Lanzarote que organiza en febrero el gran Santi Pellejero, con los forajidos del VO2. Vaya familia más bien parida de triatletas!!. Compañeros y amigos que, entre las bromas de Llorenç, los consejos del Capi, los abrazos de Carla y Carmeta, y sobre todo aquellas sonrisas permanentes y cruces de miradas, entretejen una gran telaraña de buen rollo que colma a rebosar el recinto del Sandbeach de Costa Teguise. Este año también se apuntaron un puñado de vascos (Iñigo, Aintzane, Ciro)..…pero que muy vascos! ( como?...150km?..30000+ ..solo?.. pero si llueve me doy la vuelta..eehh). Todos unidos por el espíritu sempiterno de Paco Show que entonando su grito de guerra “Hoooooollliiiiiiiii”…ponía en estado de dilatación-contracción los esfínteres imperfumables, arrugados, sinesquinas de toda aquella banda de potros, jotos, closeteros, chupatruzas, lunamieleros que habían venido a Lanzarote a alguna cosa más que a entrenarhss.. 

Raül Claramunt (Dudi) a quien el adjetivo amigo se le queda más que corto, confesor de los secretos más inconfesables, superdotado emocional y justo heredero de legado de su padre, un prohombre versión 4.0 siempre dispuesto a ayudar incluso a los extraterrestres. Ha pasado un añito en el infierno, medio en el purgatorio y ahora el muy cabrón se está colando en el mismísimo cielo. Iluso de mí, aprovecho su rejuvenecido éxtasis por la vida para persuadirlo de que el IM LZT “se ha de hacer al menos una vez en la vida”, (…no cuela..) a pesar de haberse comprado un pepino de Pinarello F, su gemelo derecho que lo lleva lastrando desde antes de su paso por los infiernos le impedirá competir, pero promete acompañarme en esta aventura con una frase con aroma a epitafio: “Molina..you’ll never run alone”. Bern Donadeu (Bernie) Grande amico! Mejor dicho “familiamigo” por adopción y cariño, todo un family man con alma de patriarca. Creativo y disruptivo, combina a la perfección clase y naturalidad. Compañero de aventuras, caídas, risas y tertulias high level. Compartimos IM LZT en 2017, y dice que no se deja engañar más, de momento.. 

Como muchos, en el último año le he cogido bastante manía a loszoom meetings y como soy de aquellos que dice “si” a todo por defecto (..casi a todo), acepto prácticamente todas las invitaciones a dar charlas y conferencias siempre y cuando sean presenciales. El calendario se va apretando cual “corsé de mama hipopótamo a punto de parir”, ahogando mis ya escasos momentos para entrenar. Mi camaleónico trainingpeaks parece un cubo de Rubik, pasando progresivamente de verde a amarillo, naranja y hasta rojo, ante la sorpresa y estupor de mi entrenador Edu Barceló. Así fue como pasé, repentinamente, de tener dos vidas (médico y triatleta) a tener solo una (showman), muy anárquica como una mariposa con la necesidad imperiosa de llegar a ninguna parte, cambiando continuamente su trayectoria con el único propósito de mantenerse en movimiento. No sé cómo acabé montándome un Tetris surrealista entre trabajo, conferencias, viajes transoceánicos, paseos con Valentina, zoom meetings, visitas al metaverso, cenas vip y entrenos improvisados con la incombustible Manu abatiendo nuestras cabras en el Cap de Formentor (Mallorca) al ritmo de la Tramontana. Para añadir más delirios a mi esquizofrenia, a falta de un mes para el IM LZT inicio un fascinante tour non-stop “en plan Vedette Tongolele” a 5 ciudades de la India (Tikka Masala antes de nadar en piscinas a 46 grados… “you’re crazy Sir”), Colombia (corriendo extasiado por el olor a tierra mojada entre cafetales bajo la lluvia), México (en la cinta del gym era la envida de los pinches hámsters del lugar) y Francia (bailando con amigos de todo el mundo en el Putin bar de Lyon hasta las tantas). Mi flamante estado de vigilia inestable por el jet lag se convirtió en mi nueva rutina, teniendo como única referencia horaria mi Pink soul que desde el metaverso me recordaba que, en cualquier parte del mundo, a las 7:00 am toca un café expresso y agua con gas. 

19 de mayo 2022 16:00 (hora peninsular) Facturo a Sam que me hace un extraño guiño de complicidad. Pongo música chill en mis aftershokz y embarco en un avión de Vueling con menos pasajeros que “un vuelo charter a la final del campeonato de Curling en Turkmenistán”. Siento una inusual tranquilidad, estoy feliz y entusiasmado como un niño pequeño que verá por primera vez el mar. Voy a competir en el que será mi tercer IM LZT que me produce un singular coupage emocional, mezcla de la gran expectación de quien se estrena con el regusto nostálgico de quien se despide. Cierro los ojos y me sumerjo en un sueño profundo, narcotizado por el aire denso que recircula entre mi nariz y la dichosa mascarilla FP2….Boom..drooom..drooom…!! el mandril que pilotaba el avión ha decidido aterrizar tras 3 horas perdido en el atlántico. Mi mirada laser busca infructuosamente a Sam en la cinta de equipaje…nada… me informan que Sam y cuatro bicis más se ha quedado montado una fiesta “rave” en la T1 de Barcelona y que no la espere despierto, que vuelva mañana…Inexplicablemente no estaba cabreado, brisas del metaverso me anunciaban que se trataba de un buen presagio. Por la mañana, conduzco a toda pastilla montado en la “nevera blanca con ruedas” con la inscripción delantera “Jeep” que me han colado los trileros del Rental Car. Me planto a las 9:00 en La Santa, charla metafísica con un sevillano cachondísimo que hacía de vigilante de seguridad. Me registro y pitando al aeropuerto suspirando porque Sam estuviera allí. Llego y …Siiii!!...pero su estado era lamentable, menuda farra, llevaba una resaca del quince y su aliento desprendía un tufo a grasa y sudor. De camino al hotel me dice que ha conocido a un tal Spezialized, que le ha hecho un trabajito… en fin. Una vez montada, gipsy shower que le quita la tontería y nos vamos a rodar. Todo en orden y sin rastro de resaca. Sopla un chorro discontinuo de los vientos alisos que dispersan el calor y sacuden rítmicamente las palmeras en Puerto del Carmen. Una larga sombra a manera de enjambre de bicis, con su particular zumbido de piñoneras, se agolpan en una cuidadosamente desorganizada T1. Fast-track (pim pam) bike check in (una logística increíblemente más fácil si la comparas con los Xtremes IM), hago breves videos documentales para mi club de fans y monto en mi nevera jeep en dirección al aeropuerto en busca de mi “support team patanegra”, Dudi (el president) y Katty (Ukraine´s first lady). Dudi porta en sus manos una bandera mágica, ligera pero cargada de toneladas de ternura, sutilmente decorada por Pinky Butterfly con los colores del metaverso y plagada de mensajes criptográficos que resumían mi vida y mis sentimientos en tan solo un lienzo de un metro cuadrado, “Life is good”. Nos fundimos en un fuerte abrazo como si hubieran pasado 15 años sin vernos.

 21 de mayo 2022, 05:15 hora Zulú (una hora más en la península) un video motivador de mi Cuylits Fan Club que me hace reflexionar sobre la belleza y los valores del deporte que nos hace disfrutar como niños en el patio del colegio. Salto de la cama, me enfundo el mono, calzo chanclas y pongo rumbo a la T1 bebiendo mi bidón de Maurten. Entro a la T1 sonriendo como cuando posas para una foto que al final te dicen que era un video. Una inusual calma se apodera de mí, me sentía como una balsa de sosiego en medio de aquel mar embravecido de aspavientos, nervios y miradas de tensión. 07:00. Me abrazo fugazmente con Dudi y Katty que llegan por los pelos, bajo la rampa de salida y me incorporo a la enorme serpiente de gorros naranja, cuya boca se abre en forma de arco de salida. Comienza la cuenta atrás, un hedor a vaselina exaltado por el concierto de resoplidos lo inunda todo, nos apretujamos como espermatozoides a punto de ser eyaculados violentamente al mar. Emoción in crescendo, la misma emoción que sentí hace 8 años en mi primer IM LZT (3 IM LZT en 3 vidas diferentes) entonces con la chulería de un comandante inexperto y ahora con la humildad de un soldado raso curtido en mil batallas. Soy plenamente consciente que por primera vez no he hecho los deberes como me hubiera gustado, pero tengo los brazos tatuados de algoritmos mágicos y “chuletillas” escondidas bajo el neopreno. Además, llevo en la cabeza todo el abecedario de planes de contingencia (y alguno más por si fallan los anteriores). 3,2,1…booooohhh….Rolling start (una secuencia de coitus interruptus) nos abalanzamos masivamente hacia la primera boya de giro como si fuera el único óvulo a fecundar en la matriz oceánica. A pesar de haber salido por el exterior me caen hostias por babor y estribor, particularmente agresivo un tiburón rojinegro a estribor empeñado en clavarme las garras y arrancarme las pulseras. La voracidad del cardumen de la superficie contrastaba con la armonía de sus homólogos en las profundidades que parecían personajes de la peli AVATAR. Cegado por el sol que irrumpe entre la bruma, me concentro en la ilusión pictórica sobre el manto azul del fondo marino. Escucho el susurro del Poseidón que me recuerda que mi alma híbrida (fruto del mestizaje entre le viento y el mar) pertenece al océano y que debo volver a navegar. Aumento mi ritmo, me deslizo como el casco de un catamarán sin velas, ajeno al tiburón rojinegro que me vuelve a darme caza esta vez por babor, lo separo con el pie, pero insiste, me coje el pie y me tira hacia atrás. Paro en seco y lo dejo pasar. Faltaban unos 1000m para acabar y te hace pasar por una cadena de pequeñas boyas que a manera embudo te redirigen hacia la costa, un tío agobiado me coje del hombro y me pasa literalmente por encima … mientras me hundo pienso…¿en serio? Estaba más rayado que un Ferrari aparcado en el barrio de la Mina. Desvió mi trayectoria para alejarme del resto, quería nadar solo hasta el final, me pitan los cayacs “onde vaaa”, corrijo mi rumbo en dirección a la última boya. Giro hacia la izquierda, los aplausos y gritos de la muchedumbre del arco de llegada aceleran mis brazadas. Estaba acabando una natación espantosa, pero el día acaba de comenzar y aún quedaba lo mejor. Me pongo en pie …joooder que desastre! 1h16min.. corro por la T1 tratando torpemente de arañar segundos. Desde fuera de la T1 Dudi corre en paralelo “Vinga Caaaarlooos…”. Aún quedan muchas bicis en el bike park, cojo a Sam que me dice: “macho.. donde estabas? me tenías preocupada” salgo de la T1 (4:38) decidido a dibujar una vez más los volcanes de esta isla mágica a merced de fuerza de los Alisos que rugen desde el NE. 

Pero, ohhh sorpresa, hoy sopla Norte en lugar del típico NE de los Alisos, lo que indica viento de cara en toda la subida de 18Km hasta La Asomada. Repechos continuos con algún repechón que surcan un mar de olas negras de lava petrificada. Todos con plato pequeño aunque algún pirado iba emplatado. Se me engancha una canción de Supertramp (“let’s get naked again..I know..” el viento, que se escurre silbando por mi casco, resuena en forma de agudos al final de cada estribillo “Na, na, na…”. No dejo de sonreír mientras mi mente vuela por universos paralelos de fantasía y pasión. Tras coronar La Asomada, giras hacia el sureste con viento de cola y bajada, vamos, que vuelas entre los viñedos amurallados de La Gería (la verdad, el vino no mata -o si- pero tiene muchísimo mérito producirlo es estas condiciones). Subes casi por inercia hasta Yaiza (Km 38), donde llega sin duda una de las partes más rápidas del circuito con 10 km de bajada y viento a favor, vas a 65 km/h acoplado y con un asfalto perfecto, pero la fiesta dura poco cuando llegas a Playa Blanca (Km 48) giras en U y te comes con patatas todo lo que has bajado acoplado. La vuelta a Yaiza se asemeja a una contrarreloj de caracoles encadenados, sin escapatoria alguna del festival que Eolo ha dispuesto echarnos a la cara. De vuelta a Yaiza, la carretera se retuerce en la rotonda en dirección norte hacia Timanfaya. Reconozco casi de memoria cada repecho de este escenario lunar tan inhóspito como puro y hermoso. Los demonios que otrora me espantaban, ahora se despedían de mi a lo lejos, llevándome sus rostros en la memoria. O eso o estoy flipando, preludio de una pájara monumental, así que por si las moscas me engullo un gel y una barrita. Mantenía ritmo y potencia (250 watts) sin regalar ni un solo piñón ni media pedalada de más. Giro de 60 grados y buaaa… viento de través!, salgo propulsado hacia Tinajo (Tinahhe), donde se repite cada año una estampa humana tan sencilla como emotiva. La gente del pueblo nos espera con una gran pancarta de bienvenida, te saludan con una mano mientras agitan un porrón de cerveza con la otra, un niño pequeño corre a mi lado durante varios metros “tu puedee..vamo, vamo”… Sales del pueblo con el corazón en un puño, girando 90 grados en dirección sur hacia Tiguaton. Viento de popa! Acoplado, devoro una barrita mientras observo un volcán que se abre en forma de anfiteatro romano a estribor y me imagino a pequeños demonios haciendo sandsurfing en su interior. Nuevo giro esta vez de 90 grados a la izquierda (siii… a babor..) Viento de través racheado que te escora o más bien te bambolea sin preaviso. Llegas a la rotonda de Teguise con su laaaaarga subida a la gasolinera (esta vez sin paradinha para la cocacola), desvió a Teseguite (con 3 km de ida y vuelta que sobran) y enfilas hacia Los Valles (Km 100), desde donde se ven ya los molinos del Parque eólico cuyas aspaste invitan a subir al Mirador de Haría, mientrasresuena una melodía en mi cabeza “fly me to the moon..” Arriba, en el Mirador de Haría, mi cerebro recrea un “photoshop” evocando las sonrisas con mis colegas Clandestins y V02. Bajo el mirador disfrutando de la gran anaconda de asfalto que te conduce a los pies del precioso pueblo de Haría, cuando bufffff…una ráfaga de viento desvía mi rueda delantera y estoy a punto literalmente de matarme, hago un rápido análisis introspectivo y sí, me he cagado encima. Sopla fuerte de través y el perfil 80 de Sam (ni su resaca) ayudan. Me cojo del manillar con más fuerza que un “trapecista enano novato” para domar a Sam cual a un toro mecánico..”Nos vemos en el infierno..un buen lugar para conocernos…”. Salgo de Haría, catapultado entre dos nutridas y bulliciosas columnas de animadores. A uno de ellos que iba disfrazado con peluca rosa a lo Drag Queen le grito “guapa”, cachondeo mayúsculo, el susto que llevaba dentro se disipaba por momentos y vuelvo a sonreír. Km 115, a punto de llegar al Mirador del Rio, veo a Dudi a lo lejos agitando la bandera del metaverso, ¿Carlos ets tu?.. Empieza a dar saltos, ¿com vas tiu? Mientras corre a mi lado como el niño de Tinahhe, ¿Necessites alguna cosa?, le contesto “ Si, una abraçada company” i es clar..ens abraçem sense deixar de pedalar. Un momento que recordare toda mi vida. Llego al Mirador del Rio, La Graciosa emerge envuelta por un manto de mar turquesa, el tiempo se ralentiza hasta congelase y mis ojos se llenan de lágrimas de despedida. Una fuerte brisa se filtra en mi casco y me susurra “también te echaré de menos”. Km 118, bajada de “agárrate los machos, que vienen curvas” con viento Norte que te entra de través. Ha vuelto el “toro mecánico” intento poner todo el peso sobre el manillar, pero el perfil de 80 de Sam me gana el pulso y en la curva del desvío a Orsola zigzag forzado, de aquellos que debes frenar y desenganchar las calas. El interior de mi casco convertido en una jauría de decibelios retumba con fuerza e interpreto “no habrá una tercera vez..” Decido bajar hasta Tahiche (KM 130) con cuidado, me adelanta hasta mi mismísima sombra, pero me da igual. He venido a jugar, pero también a disfrutar. Un nuevo mantra se apodera mi mente “save your legs for the run”. Subida nuevamente a Teguise, avanzando a la mayoría de los que me habían adelantado. Desde allí bajada con viento lateral a favor de vuelta a La Geria y sorpresa!!, te hacen girar a la izquierda para subir a Tiguaton y volver (Km 168) muy pesado con viento y sol de cara. Empiezo a visualizar mis bambas Pink, ya me veo corriendo. Entro en la T2 de Puerto del Carmen con mi peor tiempo en bike en los 3 IM LZT, pero con las piernas enteras y loco por salir correr. 

Me despido de Sam, me calzo mis Pinky running shoes, gafas, gorra, me unto la inútil crema solar, un gel en mano y un puñado de ilusiones en el corazón. Salgo de la T2, buaahh.. que ganas tenia de estirar las piernas (y el culo). Escaneo milimétricamente a un público de aspecto pixelado por la mezcla de sudor y crema solar que cubren mis ojos, pero ni mi mirada ni mi sonrisa encuentran a Dudi y Katty, pienso “estarán comiéndose una paella, con una birra muy fría”… ¡Ay que sed tengo!. Objetivo llegar al primer avituallamiento en el km2, me ducho con 2 vasos de agua y me bebo otro. Voy al ritmo que había visualizado en mis entrenos (4:40), me concentro en la banda de color rosa del empeine de mis bambas, me relaja, me guía el paso, me trasporta a un universo intangible, transparente y puro, donde las almas se conectan y vuelan libres por la escasa gravedad. Siento como si pesará 55 kg flotando en cada zancada por aquel asfalto tórrido. Un chorro de agua fría disparado por un grupo de niñas me trae súbitamente de vuelta de mi viaje cósmico. Km 9, voy adelantando a mucha peña, en los avituallamientos el mismo ritual (2 de agua para ducharme, 1 para beber) 1 gel y 1 tothom cada 6 km. Km 10, paso por el aeropuerto viendo como los aviones las pasan canutas para aterrizar. El calor empieza a apretar, sudor y crema solar se funden en una amalgama facial que se impregna de arena y sal por el “big blown kiss” que me llega desde el nordeste. Km 11, ¡Hey company!, com vas? Dudi aparece con una bici extraída de la serie “verano azul” para la ocasión, me anima diciéndome: “buff tiu quina calor…segur que estem a uns 35 graus al sol”.. Sonrío para no llorar, pero queda muy poco para el siguiente avituallamiento. Era cierto, Dudi me acompañaría al mismísimo infierno para cumplir su “Molina, you’ll never run alone”. Km 13 , sigo a buen ritmo, 4:45 sonrío cada vez que puedo ante el reportaje audiovisual que está montando el Dudi sobre la bici, conectando en riguroso directo con todos los grupos de Whatss, respondiendo llamadas y enviando videos hasta el límite de la batería de su móvil. Km 22 paso por delante de mi hotel, pienso: “ joder, una duchita fría me vendría de perlas” . El viento en la espalda te empuja hacia un sol de justicia que te quema la cara y los brazos..Km24 “solo” quedan 2 vueltas de 9 km. Paso lateral por meta, me ponen la pulsera azul al lado de mi “Pig & Hen”, mi pulsera-amuleto de navegante que me recuerda que no he de desfallecer, que he de perseverar, que siempre, siempre saldré a flote como los cerdos y las gallinas que flotaban tras los naufragios de navíos holandeses en el siglo XVI. Un acordeón de notas agudas me atraviesa como un estilete la cabeza, la cual me empieza a latir con fuerza a un ritmo superior al de mi pulso. La lengua como un filete de bacalao salado, las duchas ya son de 3 vasos, cubos de hielo en el gorro y en las manos. Los avituallamientos se transforman en verdaderas fiestas de camisetas mojadas, con bailoteos incluidos. El gran ambiente que monta esta buena gente mantiene una gran sonrisa dibujada en mi rostro desencajado por la deshidratación galopante que llevo. Km 28, decido bajar el ritmo y aprovecho para recuperarme hablando con el omnipresente Dudi. Intento caminar, pero el Dudi sabe cómo tocar las teclas que resetean mi cerebro extraterrestre: “ya sabes que es aquí donde empieza de verdad el Ironman”, “ venga!... que el dolor es pasajero, pero la gloria eterna”… que cabrón..Km 32. Respiro hondo, pongo mis fantasmas en modo avión y mis piernas en ritmo de crucero, y construyo una burbuja mágica, íntima y exclusiva, desde la banda color rosa de mis bambas, que me insufla de fuerza y seguridad. Lanzarote no perdona, si vienes fuerte lo pagas por arrogante, y si vienes poco entrenado por incauto. Pero en aquel momento, a cada km que me acercaba a la meta me sentía más fuerte y no dejaba de pensar en lo afortunado que soy, de que el Peter Pan que vive en mi se resista a marchar, que la vida al igual que el tiempo, es una dimensión circular en la que, cada año que pasa me siento más cerca de mi infancia. ¡¡Ultimo Km!! 55 años y veintimuchos Ironmans después aún se me llenan los ojos de lágrimas, alfombra roja, anuncian mi nombre, levanto los brazos, respondo a los “giveme-five” de todos los niños, me siento muy feliz y pletórico, a pesar de haber hecho un registro discreto (12h 31min). En eso, una última brisa del norte me susurra al oído “ahora sí Carlos, por fin lo has entendido”.

 Aquella noche, cumplo mi promesa con Dudi y Katty, y dejo de ser vegetariano (menudo chuletón nos zampamos). Al día siguiente, con más fe que esperanza voy a la entrega de slots a Kona. Hay 4 slot para mi grupo de edad y yo he quedado el 14, vamos que muy chungo. Pero mi #soulmate interior me decía que sí, que en ocasiones la fe y la perseverancia se transforman en magia. Comienza el rolldown, llegan al 10 y se da el tercer slot, de repente una fuerte racha de viento irrumpe en el recinto de La Santa. Repiten 3 veces el nombre del 11..silencio.. del 12 … silencio.. del 13…silencio… No me lo podía creer!, el día que venía menos preparado, el año en que he bebido más vino, el día que deje la prepotencia en casa, el día que deje de ser vegetariano, pero también el día que venía mentalmente más sereno, que venía a disfrutar y dar las gracias a mis amigos, a este deporte y a la vida que como dice la canción “me ha dado tanto”, el día que entendí que hay cosas que se escapan a nuestro control y entendimiento, éste día me levanté y grite “Si” para recoger con humildad y emoción el último slot a Kona. 

De niño soñaba con tocar la luna con las manos, ahora el viento de Lanzarote me elevaba como a una cometa para abrazarla. Miro hacia el cielo agradecido, una columna de palmeras se inclina al unísono “You’re welcome”, y sus ramas como catavientos vuelan en paralelo señalándome mi nuevo rumbo: Noruega (Norseman) & Hawaii (Kona)